–Anne Marie Chaker
Los trabajadores suecos definitivamente lo creen. Allí, la vida laboral ha girado durante mucho tiempo en torno a la fika, un ritual que se realiza una o dos veces al día en el que los colegas guardan sus teléfonos, computadoras portátiles y cualquier conversación de trabajo para platicar mientras disfrutan un café, pastelillos u otros refrigerios. Los empleados suecos y sus gerentes dicen que la tradición cultural ayuda a impulsar el bienestar, la productividad y la innovación de los empleados al despejar la mente y fomentar la unión.
The Grand, una plataforma de asesoramiento profesional y de liderazgo en Nueva York, convoca a su personal enteramente remoto de 10 personas cada tercer viernes para tomar un café y platicar por Zoom. Hubble, un sitio web con sede en Londres para encontrar espacios de trabajo flexibles, adoptó la tradición después de que un miembro sueco del personal la presentó.
“Todos tienen una excusa para desconectarse y soltarse el pelo”, dijo Tushar Agarwal, director ejecutivo de Hubble, donde el personal se reúne el último jueves de cada mes para disfrutar de pan dulce, plática y, por supuesto, café.
Una reciente oferta de producto -para espacio de oficina a medio tiempo con nuevos términos contractuales- surgió de una conversación durante fika, señala el jefe de personal Charlie Bastier. Ahora es una de sus fuentes de ingresos de más rápido crecimiento, afirma.
No es ir a Starbucks
La presión para hacer cambios en el ritual diario es particularmente aguda en Estados Unidos. Los empleados continúan reportando sentirse menos comprometidos con sus trabajos que antes de la pandemia, muestran los datos de Gallup.
Además, forjar lazos con colegas se ha vuelto más difícil y menos prioritario para muchas personas en el mundo laboral híbrido. A algunos patrones les preocupa que la falta de cohesión social esté dañando la cultura y las operaciones de la empresa.
En el fika habitual de The Grand, el personal se turna como anfitrión, arrancando con conversación informal o un juego de mesa como Code Names o un concurso de dibujo. Rei Wang, cofundadora de Grand, señala que la fika le permite pasar tiempo con su personal, convirtiéndola en una mejor líder.
“Saber más sobre sus pasiones y sus habilidades me ayuda a comprenderlos y colaborar con ellos”, dice.
La cultura sueca de tomar un café involucra mucho más que ir a Starbucks. Su intención es ser una pausa deliberada para brindar espacio y tiempo para que las personas se conecten. Muchas empresas suecas incorporan una fika obligatoria en la jornada laboral, mientras que la Embajada de Suecia en Washington realiza una semanalmente.
“En Fika es donde hablamos de la vida, hablamos de todo menos del trabajo”, destacó Micael Dahlen, profesor de bienestar y felicidad en la Escuela de Economía de Estocolmo. El ritual ayuda a impulsar el trivsel, dice, un término que significa una combinación de disfrute y prosperidad en el lugar de trabajo. El concepto es tan fundamental para los lugares de trabajo suecos que muchas empresas en Suecia tienen comités de trivsel, afirmó.
Dahlen mencionó que sospecha que una caída en las fikas de oficina durante la era de la pandemia contribuyó a una fuerte caída en la felicidad de los suecos en el trabajo. Eurostat reporta que poco más de la mitad de los trabajadores en Suecia informaron de un alto nivel de satisfacción laboral en el 2022, en comparación con el 69.5% en el 2017.

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