Boeing despedirá a 17.000 empleados, el 10% de su plantilla

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El País


El nuevo consejero delegado de Boeing, Kelly Ortberg, ha decidido tomar medidas drásticas para recortar los costes de la compañía. El viernes anunció su intención de recortar la plantilla un 10%, lo que supone prescindir de unos 17.000 empleados entre despidos y bajas sin cubrir. La compañía atraviesa una larga crisis en la que se han mezclado problemas de seguridad con otros de costes. Lleva instalada en pérdidas desde 2019. Además, desde hace un mes se enfrenta a una huelga ante la falta de acuerdo con el sindicato mayoritario de la empresa con respecto al nuevo convenio colectivo.

“Nuestro negocio se encuentra en una posición difícil, y es difícil exagerar los retos a los que nos enfrentamos juntos”, indicó a los empleados Ortberg, que asumió el cargo hace solo dos meses. “Más allá de navegar por nuestro entorno actual, la restauración de nuestra empresa requiere decisiones difíciles y tendremos que hacer cambios estructurales para asegurar que podemos seguir siendo competitivos a largo plazo”, añadió.

Ortberg realizó el anuncio mediante una comunicación interna, pero en paralelo informó al mercado sobre el impacto de la huelga sobre sus cuentas y sobre otros problemas operativos. La compañía espera obtener unos ingresos en el tercer trimestre de 17.800 millones de dólares, una pérdida de 9,97 dólares por acción y un flujo de caja operativo negativo por 1.300 millones de dólares. Esas pérdidas por acción suponen unos números rojos para el conjunto de la compañía de unos 6.100 millones de dólares —unos 5.576 millones de euros—. En la primera mitad del año la empresa sufrió pérdidas de unos 1.800 millones de dólares. La empresa publicará sus cuentas el próximo 23 de octubre.

“Aunque nuestro negocio se enfrenta a retos a corto plazo, estamos tomando importantes decisiones estratégicas para nuestro futuro y tenemos una visión clara del trabajo que debemos hacer para restaurar nuestra compañía”, explicó Ortberg, a través de un comunicado. “Estas acciones decisivas, junto con cambios estructurales clave en nuestro negocio, son necesarias para seguir siendo competitivos a largo plazo”.

El área de Aviones Comerciales espera reconocer unos cargos extraordinarios antes de impuestos de 3.000 millones de dólares en los programas 777X y 767. La compañía prevé ahora la primera entrega del 777-9 en 2026 y del 777-8 de carga en 2028, lo que implica un cargo de 2.600 millones de dólares. También prevé terminar la producción del 767 de carga y reconocer un cargo de 400 millones de dólares antes de impuestos en el programa. La división de Aviones Comerciales prevé unos ingresos en el tercer trimestre de 7.400 millones de dólares y un margen operativo negativo del 54,0%.

La división de Defensa, Espacio y Seguridad, por su parte, espera reconocer unos cargos brutos de 2.000 millones de dólares en los programas T-7A, KC-46A, Commercial Crew y MQ-25. Este segmento de negocio prevé unos ingresos en el tercer trimestre de 5.500 millones de dólares y un margen operativo negativo del 43,1%.

Boeing intenta, mientras tanto, encarrilar las negociaciones con los sindicatos, pero el anuncio de despidos no facilita las cosas. La compañía ha hecho dos ofertas de aumento salarial, ambas rechazadas por los trabajadores. Las últimas conversaciones fracasaron a principios de esta semana, sin que esté claro cuándo y cómo podrían reanudarse. Alrededor de 33.000 empleados de sus principales instalaciones en el área de Seattle (Washington) llevan un mes en huelga, paralizando la producción y generando pérdidas. Antes de los despidos, Boeing ya ha puesto en marcha una serie de planes de reducción de costes. La empresa ha suspendido a algunos trabajadores, ha congelado las contrataciones y ha recortado los viajes corporativos.

Boeing está sometido a una estrecha vigilancia desde el accidente de principios de año en que un avión de Alaska Airlines perdió en pleno vuelo un panel que tapaba un hueco destinado a puerta de emergencia en otras configuraciones del modelo, un 737 Max. Además, un duro informe encargado por los reguladores estadounidenses y publicado en febrero ponía en cuestión la “cultura de la seguridad” de la compañía.

Fotos: Diario Octubre, Aviation Week

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