Una parte de la población de las democracias occidentales ha perdido la esperanza en el futuro. En mi vida académica veo diariamente testimonios de esta desesperanza. Hace unos años dirigí un curso de verano para los 50 mejores estudiantes de bachillerato de Galicia. La mayoría estaban seguros de que acabarían sus estudios, pero pensaban que no tendrían posibilidad de progresar. Un chico con expediente de…
Antón Costas: Contra la desesperanza, un contrato social para los buenos empleos
El País
22 enero, 2024