–Emilio Sánchez Hidalgo
El Ministerio de Trabajo Español y los sindicatos acordaron ayer subir un 5% el salario mínimo interprofesional (SMI) desde los 1.080 euros brutos mensuales en 14 pagas hasta los 1.134. La subida, que afecta a unos 2,5 millones de personas, se aprobará sobre finales de mes y tendrá efecto retroactivo desde el primer día de 2024. La patronal no suscribió este pacto con el que los empleados ganan punto y medio de poder adquisitivo y que culmina una subida del SMI del 54% desde 2018.
El Ministerio de Trabajo y los sindicatos acordaron ayer subir el salario mínimo interprofesional (SMI) un 5%, hasta 1.134 euros brutos en 14 pagas. Así, la menor retribución posible escala un año más, esta vez desde los 1.080 euros. Los trabajadores afectados, unos 2,5 millones, según las estimaciones del ministerio, ganan un punto y medio de poder adquisitivo, ya que la inflación media de 2023 cerró en el 3,5%. Los empresarios no suscriben el acuerdo, que culmina una subida del SMI del 54% desde 2018.
Solo unas horas después del rechazo parlamentario a la reforma de los subsidios de desempleo, Trabajo vuelve a activar una de sus banderas políticas. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, celebró el acuerdo: “Es un incremento muy importante que mejora la vida de la gente, en nuestro país ganan los trabajadores y las trabajadoras”, informa Paula Chouza. Desde Santiago de Compostela, Díaz destacó que la subida “combate la desigualdad social y es la mejor política feminista por el impacto de género que tiene en el mercado de trabajo español” y cargó con fuerza contra la patronal. “Demuestran que no están del lado de la gente de su país, se ponen del lado de los intereses ideológicos”. En la misma línea, el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, incidió que este incremento “permite que los más vulnerables tengan 54 euros más al mes para vivir”. En cómputo anual, el salario mínimo mejora en 756 euros: pasa de 15.120 en 2023 a 15.876 en 2024.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también se pronunció al respecto. “La experiencia nos demuestra que la desigualdad no es compatible con el bienestar. Política útil al servicio de los ciudadanos de nuestro país”, indicó en la red social X.
Pérez Rey especificó que este aumento no irá al Consejo de Ministros de la semana que viene, dado el necesario periodo de audiencia pública. Fuentes de Trabajo auguran que se aprobará en torno a finales de mes. De cualquier forma, la subida tendrá efectos retroactivos desde el primer día del año, así que se aplicará en la nómina de enero al completo. El compromiso del Gobierno de coalición es que el salario mínimo se sitúe en el 60% del salario medio. Al respecto hay una guerra de cifras, cambiantes en función de la fuente de la que se parta. Trabajo cree que con el SMI aún en vigor ya se había alcanzado ese 60% y que este nuevo incremento consolida esa proporción, una estimación en la que coincide CC OO. Sin embargo, UGT calcula que debería subir hasta unos 1.200 euros para lograr ese 60%.
De nuevo se sella un acuerdo para subir el salario mínimo sin la patronal. La última vez que los empresarios firmaron junto al Gobierno y los sindicatos fue en 2020. Desde entonces, Trabajo, CC OO y UGT han acordado cuatro subidas: de 950 euros a principios de 2020 a 965 en septiembre de 2021, de ahí a 1.000 en septiembre de 2022, de esa cifra a 1.080 en enero de 2023 y ahora hasta 1.134. Aquel incremento de 2020 fue el primero con Díaz como ministra, pero en diciembre de 2018, el entonces Gobierno en solitario del PSOE incrementó el SMI de 736 a 900 euros.
En un comunicado, CEOE y Cepyme lamentan “profundamente” el “escaso esfuerzo del Gobierno” para que participa Lasen en el acuerdo. “Se ha tratado de plantear la subida del SMI en términos de premio o castigo a la adhesión o rechazo de los empresarios al acuerdo, lejos de adoptarla en función de criterios técnicos, tal y como indica la ley. Asistimos una vez más a una situación de arbitrariedad, que solo viene a incrementar la incertidumbre y la falta de confianza que ya percibimos en la economía, en los mercados y en los inversores”, continúa el comunicado, que advierte de posibles efectos negativos.
Por su parte, el vicesecretario general de Política Sindical y negociador de UGT, Fernando Luján, lanzó una advertencia al sector agrícola: “No estaría de más estar pendientes del sector del campo, cuando muchas veces estas patronales son reacias a aplicar el salario mínimo. Pedimos que se cree una mesa que estudie el impacto del salario mínimo en este sector”. El mensaje de la secretaria de Acción Sindical de CC OO, Mari Cruz Vicente, fue parecido: “Si la patronal hubiera participado en el acuerdo sería más fácil, pero esto no depende de la negociación colectiva”.
La evolución del diálogo social en estas semanas ya apuntaba al incremento del 5%. En noviembre, la patronal sorprendió con una propuesta en firme del 3% más un 1% adicional en función de la inflación. Los representantes de los trabajadores consideraron escasa esa propuesta, pero la acogieron como una buena noticia por demostrar “voluntad negociadora”. Pero en el mismo comunicado la patronal señalaba que su propuesta estaba sujeta a dos condiciones irrenunciables: la modificación de la normativa de revisión de precios en los procesos de contratación del sector público y una bonificación en el campo.
Después de que CEOE y Cepyme pusieran estas condiciones, fuentes de Trabajo casi cerraron la puerta. Indicaban que la mesa de diálogo se dedica a actualizar el salario mínimo, y que las contratas públicas forman parte de las atribuciones de Hacienda.
Pérez Rey advirtió a la patronal antes de esa tercera reunión que estaban dispuestos a ir más allá si los empresarios se desmarcaban. Un día después, la CEOE oficializó su negativa a participar en el acuerdo y catalogó como “chantaje” esta advertencia.

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