El documento “100 pasos para la transformación”, presentado como hoja de ruta para el nuevo gobierno, plantea una serie de reformas económicas y sociales, con especial atención al salario mínimo. Según el plan, para el 2026, el salario mínimo deberá ser al menos dos veces la línea de pobreza por ingresos urbana (LPIU), es decir, 301.20 pesos diarios o 9,035 pesos mensuales en valores actuales. Este ajuste tiene como objetivo asegurar que el salario mínimo vuelva a ser suficiente para cubrir las necesidades básicas de una familia mexicana, marcando un punto crucial para la recuperación del poder adquisitivo perdido en las últimas décadas.
El proyecto se divide en dos etapas. La primera, hasta 2026, pretende incrementar el salario de forma gradual hasta alcanzar el doble de la LPIU, lo que significaría un aumento acumulado de al menos 20% en los primeros años del nuevo gobierno. Actualmente, el salario mínimo en 2024 es de 248.90 pesos diarios (7,568 pesos mensuales), por lo que este aumento significativo busca responder a la inflación y mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
La segunda etapa es la meta para el 2030, cuando el salario mínimo debería alcanzar 2.5 veces la LPIU. Esto equivaldría a 376.50 pesos diarios, o 11,295 pesos mensuales en valores actuales. El propósito es que el salario sea suficiente para que una familia no solo cubra las necesidades básicas, sino que también pueda acceder a una vivienda digna. Este sería el salario mínimo más alto en la historia de México, equiparable al poder adquisitivo que tenía en 1976, antes de las políticas neoliberales que deterioraron la capacidad de compra de los mexicanos.
Además de los aumentos salariales, el plan propone fortalecer el rol de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), otorgándole facultades para revisar la concentración del mercado laboral en diferentes regiones e industrias, y sancionar a las empresas que no cumplan con el pago del salario mínimo. También se buscaría promover reformas para reducir la desigualdad entre empresas y trabajadores.
Este ambicioso plan contempla incrementos anuales del salario mínimo de al menos 12%, comenzando en 2025, siempre asegurando que no haya un impacto negativo sobre la inflación. El objetivo es que el salario mínimo al final del sexenio cubra el equivalente a 2.5 canastas básicas, desde las 1.6 que cubre actualmente. En resumen, el nuevo gobierno busca transformar el salario mínimo en una herramienta que realmente garantice bienestar, acceso a productos básicos y seguridad para todas las familias mexicanas.
Las gráficas a continuación ilustran la brecha entre el salario mínimo actual y las necesidades básicas que enfrenta una familia mexicana. Como se observa, en agosto de 2024, el salario mínimo (7,467.9 pesos) aún no es suficiente para cubrir la canasta alimentaria y no alimentaria, la cual tiene un costo estimado de 13,009.74 pesos mensuales.

Por otro lado, la siguiente gráfica muestra la evolución mensual de la canasta alimentaria tanto en zonas rurales como urbanas, destacando que en agosto de 2024, el valor en zonas urbanas alcanzó 2,354.65 pesos y en zonas rurales 1,800.55 pesos.

Estas proyecciones y datos subrayan la importancia de los ajustes propuestos, que buscan elevar el salario mínimo a niveles que garanticen una vida digna y equitativa para los trabajadores y sus familias.

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