
La Confederación de Trabajadores de México (CTM), o al menos una parte de ella, ha entendido la necesidad de transformarse y adaptarse a los nuevos tiempos que trajo la reforma laboral de 2019.
Tereso Medina Ramírez, secretario general adjunto y líder de la CTM en Coahuila, ha dado un primer paso de la mano del máximo dirigente, Carlos Aceves del Olmo, para abrir a la discusión y reflexión lo que deben hacer las grandes centrales obreras en el país, en donde hay un universo de 100,000 centros de trabajo que no tienen contratos colectivos y que en el pasado sí tenían.
En Puerto Vallarta arrancó la Primera Convención Nacional “Sindicalismo Responsable, Progresista, Democrático: Reflexiones y Estrategias en Acción”, en donde Tereso Medina logró conjuntar a los actores del mundo del trabajo, quienes se oponían a la reforma laboral en 2019 y quienes la crearon, pero ahora para abrir un nuevo debate sobre el papel que deben jugar en el futuro.
En un escenario que pinta una nueva cara del sindicalismo, y que no solo se refleja en la manera en que los sindicatos han tenido que implementar el voto secreto en sus procesos internos, sino también porque hay una mayor apertura a la participación de las mujeres, al menos la mitad de ellas como delegadas en la Convención, y también jóvenes, a quienes se les enseña la cara del nuevo sindicalismo, dieron inicio los trabajos, que dicho sea de paso, no se trata de un proceso que busque iniciar los trabajos de sucesión dentro de la central obrera de mayor representación el país.
Frente a delegados sindicales de los más de 650 contratos colectivos de trabajo que representa, Tereso Medina afirmó que es tiempo de empresas socialmente responsables, que respeten los derechos de los trabajadores y se eviten confrontaciones entre las partes. También habló de la importancia de la apertura de los sindicatos.
“Esas voces desconocen en absoluto el verdadero fin que tenemos en la reflexión de estratégias. Hago un llamado a todas las centrales obreras en general y a la CTM para que impulsemos la formación de líderes en el país. Consolidar la presencia y fuerza de los sindicatos. Es tiempo de reflexión y ver nuestras fortalezas y debilidades, así como nuestras áreas de oportunidad que tenemos como central sindical”, detalló.
Añadió que “es momento de reinventarnos y aprovechar el conocimiento, si bien somos la central obrera con el mayor número de contratos colectivos de trabajo legitimados, también debemos aprovechar la gran oportunidad para seguir aumentando la membresía y combatir la no sindicalización”.
Por ello, dijo, “vamos a montarnos en la rendición de cuentas, vamos a montarnos en la transparencia y quitarle lo opaco a los sindicatos”, subrayó.
En este contexto se analizan temas como: Fortalecimiento de la democracia sindical con la legitimación de contratos colectivos de trabajo; las mujeres y el movimiento sindical en México; el líder sindical progresista del siglo XXI, desafíos y oportunidades para la transformación sindical; inteligencia artificial para líderes sindicales; diálogo social como una herramienta para una buena negociación colectiva; y los Mecanismos Laborales de Respuesta del T-MEC ¿abonan a la democracia sindical?
La discusión también incluye el compromiso que deben asumir los sindicatos para abatir la No Sindicalización que priva en el país. Si bien se legitimaron los contratos colectivos y de la totalidad (139,000) sólo el 22% contó con un proceso “hoy hay un universo importante de trabajadores que quedaron fuera de la contratación colectiva.
En su oportunidad, Alfredo Domínguez Marrufo, titular del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL), destacó la importancia de la reforma laboral en el país, para rescatar la esencia de los sindicatos.
Antes, dijo, 4 de cada 5 contratos colectivos eran de protección patronal, es decir, firmados a espaldas de los trabajadores.
“Campeaba una simulación generalizada en donde lo más común era la injerencia de los patrones en la vida interna de los sindicatos”, comentó.
Recordó que había 139 mil contratos colectivos y solo 30 mil fueron legitimados. De tal forma que se quedaron 100 mil contratos colectivos sin efectos.
“¿Hubo resistencias?, claro que las hubo, pero avanzamos a pesar de todo ello”, advirtió Domínguez Marrufo.
Uno de los objetivos de la reforma, añadió, es rescatar la negociación colectiva auténtica, “no todo puede ser a base de decretazos, necesitamos de la participación de todos los trabajadores, sindicatos y empresas”, consideró.
Radar Laboral

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