Según el informe OCDE “Pensions at a Glance 2025”, México ofrece actualmente a trabajadores de bajos ingresos una de las tasas de reemplazo de pensión más altas del mundo.
La “tasa de reemplazo” indica qué proporción del salario que se percibía mientras laboraba, recibiría una persona al jubilarse. En promedio, en los países de la OCDE, un trabajador con bajos ingresos y carrera completa obtiene una pensión equivalente al 76% de su último salario.
En México, gracias a las reformas recientes y en particular a la creación del Fondo de Pensiones para el Bienestar como complemento al esquema obligatorio, la tasa neta de reemplazo para trabajadores con ingresos bajos (50 % del salario promedio) alcanzará hasta un 132 %, la más elevada entre los países de la OCDE. Esto significa que muchos jubilados recibirán una pensión superior a su último salario.
Para trabajadores con ingresos promedio, la tasa de reemplazo proyectada es del 80 %, también por encima del promedio de la OCDE (63 %).
Efectos de las cifras…
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Para muchas personas de ingresos bajos, jubilarse deja de significar una caída abrupta en su nivel de vida: con la tasa de reemplazo de 132 %, su pensión podría superar incluso su salario como trabajador activo.
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Esto representa un fuerte avance social, especialmente para quienes viven con bajos salarios, pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad financiera del sistema a largo plazo.
Con las reformas recientes y la creación del Fondo de Pensiones para el Bienestar, México pone en marcha un esquema que, en teoría, garantiza a trabajadores de bajos ingresos una jubilación con ingresos dignos, incluso superiores a su último salario. Si bien esto representa un importante logro social, su viabilidad financiera requerirá una vigilancia constante. Asegurar la sostenibilidad será clave para que esta promesa cumpla con su objetivo real: ofrecer a los jubilados una vida decente.
Accede al documento “Pensions at a Glance 2025” aquí
Fotos: Telediario, OCDE

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