Hace apenas un año, los principales líderes de la inteligencia artificial alertaban sobre una transformación radical del mercado laboral. Algunos hablaban de millones de empleos desplazados, desaparición de puestos e incluso de un incremento considerable del desempleo. Hoy, esos mismos ejecutivos parecen haber cambiado el mensaje.
Este cambio en su narrativa ocurre mientras que empresas incrementan sus inversiones en inteligencia artificial, continúan realizando recortes de personal, pero, al mismo tiempo, defienden que la tecnología permitirá crear nuevos empleos y aumentar la productividad de los trabajadores.
Uno de estos casos es el de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI. En mayo de 2025 reconoció durante un evento que sus primeras predicciones sobre el impacto laboral de la IA fueron demasiado “simplistas” y que había subestimado la capacidad de adaptación de las personas. Altman sostuvo que el efecto más importante probablemente no será la sustitución masiva de trabajadores, sino la transformación de la manera en que realizan su trabajo.
La postura contrasta con las advertencias que, durante los últimos años, dominaron la conversación pública sobre la inteligencia artificial.
Uno de los mensajes más contundentes provino de Dario Amodei, CEO de Anthropic. En una entrevista publicada por Axios en mayo de 2025 aseguró que la inteligencia artificial podría eliminar hasta el 50% de los empleos administrativos de nivel inicial en un periodo de uno a cinco años y elevar el desempleo estadounidense hasta entre 10% y 20%. Incluso pidió dejar de “endulzar” la conversación sobre los riesgos laborales de esta tecnología.
Sin embargo, meses después el propio Amodei dijo que sus declaraciones buscaban impulsar la preparación de gobiernos y empresas, más que anunciar un escenario inevitable de destrucción masiva de empleo.
En Amazon también cambió el énfasis. Andy Jassy, director ejecutivo de la empresa, señaló que la IA generará nuevas funciones laborales, aunque reconoció que algunos puestos desaparecerán conforme ciertas tareas sean automatizadas. Su mensaje se centra ahora en la necesidad de que los trabajadores desarrollen nuevas habilidades para adaptarse a esta transición.
De acuerdo con una encuesta de EY-Parthenon citada por The Wall Street Journal, el porcentaje de directores ejecutivos que espera reducciones significativas de personal derivadas de la IA cayó de 46% en enero de 2025 a 20% en mayo de 2026. Asimismo, un análisis de Ramp y Revelio Labs encontró que las empresas que más invierten en inteligencia artificial también son, en promedio, las que más han incrementado sus contrataciones.
Sin embargo, esto es mucho más complejo de lo que suena. Diversas compañías tecnológicas han reducido sus plantillas mientras destinan mucho dinero al desarrollo de inteligencia artificial. Esto ha mantenido el debate sobre si la nueva narrativa responde a evidencia suficiente o si busca reducir la preocupación de trabajadores o inversionistas.
Especialistas advierten que aún es demasiado pronto para determinar el impacto definitivo de la IA sobre el empleo. Aunque la automatización promete aumentar la productividad y modificar la naturaleza de muchos puestos de trabajo, todavía existe incertidumbre sobre el ritmo al que desaparecerán ciertas ocupaciones y sobre la capacidad del mercado para generar nuevas oportunidades.
Más que desaparecer, el debate parece haber cambiado. La pregunta ya no es únicamente cuántos empleos eliminará la inteligencia artificial, sino quiénes se beneficiarán realmente de esa transformación y qué tan preparados estarán trabajadores, empresas y gobiernos para enfrentarla.
Foto: Big Data

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