La industria indumentaria en México —pieza clave de la producción de ropa que circula en mercados nacionales e internacionales— funciona sobre una base de precarización estructural. Este documento de incidencia describe cómo, en el subsector de maquila-textil, la combinación de informalidad, formalidad simulada y debilidad institucional configura un entorno donde los derechos laborales existen más en el papel que en la práctica. El sector tiene un peso social significativo por su capacidad de emplear a cientos de miles de personas, principalmente mujeres, quienes se concentran en los eslabones más precarizados de la cadena productiva.
El documento forma parte de un proyecto de investigación más amplio sobre el sector indumentaria, que incluye un insumo complementario dedicado al subsector de artesanía-textil. Ambos comparten un marco común que los sitúa dentro de la producción de bienes textiles y de la confección, reconociendo la relación entre producción artesanal y maquiladora. Este enfoque permite entender el continuo productivo y laboral que va desde la elaboración en hogares y talleres locales hasta los procesos industriales de ensamblaje y comercialización en mercados nacionales e internacionales. A partir de esta base, el presente informe profundiza en las condiciones laborales específicas del subsector maquila-textil, analizando sus marcos normativos y las brechas en su implementación.
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