A dos años del inicio del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, presentamos el diagnóstico de la economía mexicana como un ejercicio para evaluar la trayectoria económica del país y los retos hacia adelante. Conocer esta trayectoria es indispensable para evaluar si la economía está generando las condiciones necesarias para mejorar la calidad de vida de los trabajadores y sus familias.
El desempeño de la economía importa no solo por el crecimiento del PIB, sino por su capacidad para traducirse en mejores empleos, mayores ingresos, acceso efectivo a servicios públicos y más oportunidades para los hogares. El principal hallazgo del Índice de Progreso Social (IPS) de México, ¿cómo vamos?, una medida holística de la calidad de vida de los estados de la República, independiente de variables de ingreso y gasto, es que el crecimiento económico es una condición necesaria, pero no suficiente para mejorar la calidad de vida. También se requieren políticas públicas e instituciones que garanticen a las familias acceso efectivo a la seguridad, la salud, la educación y otros elementos esenciales del progreso social.
Como punto de partida, el análisis toma como referencia el Plan México, presentado en enero de 2025 por la presidenta Claudia Sheinbaum como una estrategia de desarrollo económico equitativo y sustentable orientada a la prosperidad compartida. El Plan ha contribuido a articular el diálogo entre gobierno, sector privado, academia y sociedad civil en torno a 13 metas hacia 2030. El cumplimiento de cada una requiere catalizadores específicos. Sin embargo, el crecimiento económico sostenido es un requisito transversal para avanzar en todas y beneficiar a los hogares.
En particular, es necesario evaluar si la trayectoria actual de la economía permite avanzar hacia la Meta 1 del Plan México, que busca ubicar al país entre las diez economías más grandes del mundo. Para dimensionar la viabilidad de esta meta, analizamos el estado de ocho catalizadores del crecimiento económico: empleo de calidad para todas las personas; micro, pequeñas y medianas empresas acceso al financiamiento; talento humano; progreso social; inversión e infraestructura; confianza para invertir, seguridad para emprender; y la integración comercial. En conjunto, estos catalizado- res determinan la capacidad del país para elevar la inversión, la productividad y el empleo formal, y para traducir el crecimiento económico en una mejor calidad de vida para las familias.
¡El momento de poner en marcha un plan de mediano y largo plazo es hoy! Además de los obstáculos para alcanzar un crecimiento sos- tenido y compartido identificados en este do- cumento, México enfrenta una transición de- mográfica que se está acelerando. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI muestra que la Tasa Global de Fecundidad disminuyó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024. De acuerdo con las proyecciones de CONAPO, hacia 2050 casi una de cada cuatro perso- nas tendrá 60 años o más. El envejecimiento de la población reducirá el dinamismo de la población en edad de trabajar, limitará la expansión potencial de la fuerza laboral y aumentará las presiones sobre el financiamiento de los esquemas de pensiones contributivas y no contributivas.
Ante este cambio estructural, México necesitará producir más con una fuerza laboral que crecerá a un menor ritmo, lo que hace aún más urgente actuar sobre los catalizadores del crecimiento identificados en este documento. En particular, será indispensable evaluar la participación laboral de las mujeres- muchas de las cuales permanecen fiera del mercado laboral remunerado por la carga de cuidados, mediante un sistema nacional de cuidados, así como aumentar de manera sostenida la productividad laboral.

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