Un empleado copia un contrato con datos de sus clientes en ChatGPT para resumirlo en minutos. Otro usa estas herramientas para elaborar informes con datos privados de su empresa. Un tercero redacta escritos con su cuenta personal para ir más rápido. Y ninguno avisa a la compañía.
Cuidado con usar la IA sin permiso, puede acabar en despido
El País
1 junio, 2026