
Faltar al trabajo de forma habitual sin un motivo que lo justifique conlleva, en la mayoría de los casos, alguna amonestación o descuento al salario pero también, suele terminar en despido justificado. Ausentarse salvo casos de incapacidad legalmente expedida por el Seguro Social o por estar de vacaciones, suelen ser faltas injustificadas; este rigor legal, deja de lado un catálogo amplio de opciones por ejemplo un hijo enfermo o hasta el fallecimiento de un familiar que en legalidad pura no son causas justificadas.
Las estadísticas, pocas y no ayudan mucho
De acuerdo con la ENCUESTA NACIONAL DE OCUPACIÓN Y EMPLEO (ENOE) 2024 publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante el segundo trimestre de 2024 1,473,894 personas estuvieron ausentes temporalmente de sus trabajos. Este número representa el 2.5% de la población ocupada. Esta cifra es una disminución de 54,238 personas en comparación con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo no existen datos que nos permitan determinar las causas de esas ausencias y en consecuencias resulta complejo crear políticas públicas o legislativas.
Un sondeo reciente realizado por OCC reveló información clave sobre las causas y efectos de este problema. Reportando entre las principales causas del ausentismo Laboral: (1)Insatisfacción en el entorno laboral (52%) como falta de motivación, condiciones laborales deficientes y un entorno laboral tóxico (2) Falta de flexibilidad (28%). La rigidez en los horarios laborales y la incapacidad de mantener un equilibrio adecuado entre la vida laboral y personal. Este desequilibrio genera agotamiento físico y emocional, lo que lleva a muchos trabajadores a faltar por el estrés (3) Falta de compromiso de los empleados (16%). Este problema es especialmente evidente en las nuevas generaciones, quienes demuestran menor disposición a comprometerse a largo plazo cuando no perciben una conexión con los valores de la organización Y (4) Problemas de salud relacionados con el trabajo (4%). Estrés, ansiedad y la presión constante son factores críticos. Muchos empleados dicen no recibir el apoyo necesario por parte de sus empleadores, lo que puede conducir a percepciones erróneas de irresponsabilidad.
Problema Multifactorial
Limitarse a considerar que el ausentismo se debe a que los empleados quieren cometer fraude al empleador parece corresponder más a una visión miope, quizá tendríamos que empezar por definir ausentismo y sus variables por ejemplo si nos referimos a la persona que no va a trabajar conscientemente, que rehúye las actividades que tiene asignadas o quizá debamos ampliar la definición a personas que necesitan ausentarse por causas no previstas en la ley pero no por ello legítimas.
También deben ponderarse en la ecuación las cuestiones demográficas; en México vamos teniendo una población más envejecida y eso es un factor absolutamente determinante y si a ello sumamos la respuesta y la calidad de los servicios públicos de salud que demoran los procesos de atención médica y de tratamientos entonces los trabajadores requieren faltar por más tiempo.
Según diversos autores, la desafección que muchas personas sienten con lo que les ofrece el mercado de trabajo es otra de las razones detrás del auge del ausentismo. La precarización e informalidades laborales son un proceso que vienen dándose desde hace años y que se va profundizando cada vez más, y ello incide en la relación que tenemos con el trabajo, y que hacen que tengas un vínculo menos fuerte.
Y es que el trabajo cuenta con un elemento de definición del individuo que, en muchas ocasiones, afecta directamente sobre la concepción de sí mismo. “No hay que olvidar que el trabajo ocupa un número de horas al día mayoritario en nuestra existencia, que determina, pues, lo que podemos o no podemos hacer no solo mientras estamos trabajando, sino cuando salimos del trabajo”, explica. “El tipo de trabajo que tienes te revela si te puedes ir de vacaciones o no, si te alcanza para comprar lo básico…”.
AdemáEsta tendencia de valorar más la vida que el trabajo ya venía de antes de la pandemia. Pero la realidad es que, hasta hace muy poco, se nos decía que estábamos creados para trabajar, para vivir para el trabajo. Y ahora lo que parece es que mucha gente, al menos por lo que percibo yo en los altos ejecutivos y grandes emprendedores con los que trabajo, tiende a valorar muchísimo más el cuidado de las personas, ya no están tan apegadas al trabajo como estaban antes”, reflexiona Isra García, experto en marketing, innovación disruptiva, motivación y productividad, y autor del libro Trabajar menos, producir más, vivir mejor (Alienta).
El cambio en la escala de intereses no está exento de nuevas desilusiones, singularmente porque la apertura de este abanico a otras formas de disfrutar ajenas al trabajo puede elevar en demasía las aspiraciones de muchos. “Está muy bien soñar, pero la mayoría de las personas se ilusionan con algo que no está dentro de sus capacidades ni de su poder. Esto te influye en el trabajo, porque tú ves a un colega tuyo en una oficina subiendo una foto a redes sociales de que al acabar de trabajar está feliz y te hace pensar en cómo estás tú verdaderamente. En que no ganas suficiente dinero o no tienes todo el tiempo libre que te gustaría. Y así es fácil entrar en un pozo de insatisfacción”, abunda García.
La nueva asimilación del trabajo y las frustraciones derivadas están impactando más sobre las nuevas generaciones, en opinión de Francisco Trujillo, profesor titular de Derecho del Trabajo y Seguridad Social en la Universitat Jaume I, de Castellón, y of counsel en Laborea Abogados. “Creo que estamos asistiendo a un momento en el que el trabajador tiene la piel muy fina. Además, posee también muchos conocimientos de derecho laboral que, en situaciones de conflicto, le sirven para considerar que puede cogerse una baja por estrés o por trastornos de ansiedad”, indica Trujillo, que prepara un libro recopilatorio con sentencias judiciales y análisis sobre este tipo de situaciones. Sin embargo, también apela a la hiperconectividad de la que no logran escapar multitud de trabajadores para justificar el auge de las bajas derivadas por enfermedades de salud mental. “El exceso en la carga de trabajo y la falta de desconexión digital llevan a mucha gente a problemas serios de estrés”, recalca Trujillo.
Fotos: Alto Nivel, Noticieros Cadena

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