Por Radar Laboral
En México, el llamado “Maratón Guadalupe-Reyes” se ha convertido en una de las expresiones culturales más extendidas para describir el periodo que va del 12 de diciembre al 6 de enero, marcado por celebraciones religiosas, reuniones sociales y convivios laborales casi ininterrumpidos.
Una tradición reciente con raíces profundas
Aunque el término “maratón” es relativamente reciente —popularizado a finales del siglo XX—, las festividades que lo integran tienen raíces históricas y religiosas profundamente arraigadas: el Día de la Virgen de Guadalupe, las posadas, la Navidad, el Año Nuevo y el Día de Reyes.
La novedad no está en la celebración, sino en la normalización social del exceso, particularmente del consumo de alcohol y la alteración prolongada de rutinas personales y laborales. Bajo la lógica cultural del “aguanta hasta Reyes”, el desgaste deja de verse como una consecuencia y se convierte casi en una medalla simbólica.
Diciembre en la empresa: tolerancia, pero no neutralidad
En el ámbito laboral, diciembre suele ser un mes atípico. Muchas organizaciones operan con una tolerancia implícita frente a retardos, permisos informales, baja productividad y convivios frecuentes. Sin embargo, esta permisividad no es neutra ni inocua.
Diversos empleadores reportan durante este periodo:
- Incremento en ausentismo y retardos.
- Disminución en la calidad del trabajo y la concentración.
- Mayor incidencia de errores operativos y accidentes laborales, especialmente en sectores industriales, de transporte y logística.
Desde una perspectiva jurídica, la tolerancia excesiva puede traducirse en riesgos de responsabilidad patronal, particularmente cuando se permiten eventos con consumo de alcohol sin protocolos claros de seguridad o conducta.
Posadas laborales: convivencia o foco de riesgo
Las posadas de fin de año, aunque valiosas para la cohesión organizacional, también concentran riesgos que las empresas suelen subestimar: conductas inapropiadas, conflictos interpersonales, acoso laboral o sexual y episodios que terminan afectando el clima organizacional.
Además, cuando la empresa consiente excesos, se debilita su capacidad posterior para aplicar medidas disciplinarias, afectando el principio de consistencia en la gestión del personal.
El costo humano del “maratón”
Más allá del centro de trabajo, el impacto humano del Guadalupe-Reyes es significativo. La acumulación de desvelos, consumo de alcohol, estrés financiero y compromisos sociales continuos genera un cansancio estructural que se arrastra hacia enero, justo cuando las organizaciones buscan recuperar ritmo y productividad.
En términos de salud, este periodo suele coincidir con:
- Aumento de padecimientos gastrointestinales y cardiovasculares.
- Alteraciones del sueño prolongadas.
- Agravamiento de cuadros de ansiedad o consumo problemático de alcohol.
Paradójicamente, lo que se asocia culturalmente con descanso y celebración termina siendo, para muchas personas trabajadoras, uno de los periodos más agotadores del año.
Celebrar sin romantizar el desgaste
El Guadalupe-Reyes refleja una tensión profundamente mexicana: la del valor de la convivencia y la celebración colectiva frente a una cultura que, en ocasiones, romantiza el exceso y minimiza sus consecuencias.
Cada vez más empresas están replanteando este periodo desde una óptica de bienestar laboral, prevención de riesgos y cumplimiento normativo, apostando por:
- Convivios responsables.
- Políticas claras sobre consumo de alcohol.
- Cierres operativos planeados y descansos efectivos.
- Mensajes institucionales que privilegien la salud y la seguridad.
Una oportunidad de cambio cultural
El reto no es eliminar la celebración, sino redefinirla. Reconocer que el Guadalupe-Reyes no es solo una tradición festiva, sino un fenómeno con impacto real en la salud, el trabajo y la productividad, es el primer paso para transitar hacia prácticas laborales más sanas y sostenibles.
Porque celebrar también implica cuidar, y el verdadero éxito no es “llegar vivo a Reyes”, sino empezar el año con bienestar, dignidad y equilibrio.
Temporada Exigente; en todos los ámbitos
De acuerdo con especialistas en capital humano, diciembre y principios de enero concentran un aumento significativo en la carga de trabajo, que va desde jornadas prolongadas y trabajo en días festivos hasta el uso intensivo de esquemas temporales. Aunque esta actividad impulsa el empleo, especialmente por la contratación eventual, también abre debates sobre la necesidad de reforzar las condiciones laborales, el pago de horas extras, los descansos obligatorios y el cumplimiento de prestaciones como aguinaldo y vacaciones.
Para los trabajadores, el “maratón Guadalupe–Reyes” puede significar ingresos adicionales, pero también mayores riesgos de fatiga, estrés laboral y dificultades para conciliar la vida personal con el trabajo. En particular, quienes laboran en retail, restaurantes, centros de distribución y transporte enfrentan el mayor desgaste.
En un contexto de reformas laborales orientadas a reducir jornadas y mejorar la calidad del empleo, este periodo vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la planificación operativa, la gestión adecuada de personal y el respeto a los derechos laborales. El desafío para las empresas será garantizar productividad sin comprometer la salud y bienestar de los trabajadores en una temporada que, pese a su carácter festivo, es una de las más exigentes del año.

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