La inteligencia artificial está facilitando la elaboración de currículums, pero también está provocando una paradoja: cuanto más perfectos parecen, más difícil puede resultar para las empresas saber quién está realmente detrás de ellos.
Durante décadas, preparar un currículum implicaba experiencia, capacidad de síntesis y cierta habilidad para presentarse ante un posible empleador. La inteligencia artificial generativa está cambiando rápidamente esa lógica.
Hoy cualquier candidato puede pedir a una herramienta de IA que redacte su CV, mejore su lenguaje, identifique las palabras clave de una vacante y adapte su experiencia profesional específicamente al puesto que busca.
La IA no solamente está transformando los puestos de trabajo; también está transformando la manera en que las personas compiten por ellos.
¿Mejor currículum o mejor candidato?
Utilizar IA para preparar un CV no necesariamente supone engañar al empleador. Bien utilizada, puede funcionar como un excelente editor: ayuda a identificar logros, eliminar información irrelevante, mejorar la claridad y adaptar el documento a una posición determinada.
El problema aparece cuando se delega a la herramienta la construcción de la identidad profesional del candidato.
El fenómeno ya es significativo. Una encuesta de Resume Genius entre 1,000 responsables de contratación en Estados Unidos encontró que 74% había detectado contenido generado por IA en solicitudes de empleo. Paradójicamente, 48% de esos mismos responsables utiliza IA para revisar currículums antes de que intervenga una persona.
Estamos entrando así en un mercado laboral donde una inteligencia artificial ayuda a redactar un CV que, posteriormente, puede ser leído y clasificado por otra inteligencia artificial.
Cuando todos parecen ser el candidato perfecto
Un candidato puede proporcionar a ChatGPT la descripción de una vacante y pedirle que adapte su currículum para maximizar sus posibilidades de ser seleccionado.
Individualmente parece una estrategia racional. Pero cuando cientos de candidatos hacen lo mismo, surge un problema: los currículums comienzan a parecerse.
Experiencias diferentes terminan descritas mediante las mismas expresiones: liderazgo, pensamiento estratégico, orientación a resultados, transformación digital, innovación.
La tecnología mejora la presentación, pero simultáneamente puede reducir la capacidad del CV para diferenciar a una persona.
Denise Bitler, executive career coach, lo resumió recientemente en The Wall Street Journal:
“Everybody’s keyword dumping.”
Candidatos —y también empleadores— están llenando perfiles y descripciones con términos relacionados con inteligencia artificial para resultar más atractivos. El fenómeno comienza incluso a conocerse como “AI washing”.
Saber utilizar IA también empieza a ser una competencia
Hay otra cara de la moneda: saber utilizar inteligencia artificial comienza a convertirse en una habilidad laboral por derecho propio.
La misma encuesta de Resume Genius encontró que 81% de los responsables de contratación considera prioritarias las habilidades relacionadas con IA.
Un estudio experimental publicado en 2026 con 1,700 reclutadores de Estados Unidos y Reino Unido encontró además que incluir competencias de IA en currículums hipotéticos incrementaba aproximadamente entre 8 y 15 puntos porcentuales la probabilidad de recibir una invitación a entrevista, dependiendo de la ocupación.
Esto plantea una distinción importante: no es lo mismo utilizar IA para aparentar competencias que no se poseen que demostrar que se sabe utilizarla como herramienta de productividad.
La autenticidad podría ser la nueva ventaja competitiva
La proliferación de documentos perfectamente redactados está provocando también una reacción entre los empleadores. Organizaciones como L’Oréal y EY han reforzado entrevistas y evaluaciones personales para comprobar directamente el razonamiento, personalidad y capacidades del candidato.
La paradoja podría resumirse así:
cuanto más fácil sea fabricar un currículum extraordinario, menos extraordinario será tener uno.
El valor se desplazará entonces hacia aquello que resulta más difícil de automatizar: experiencias verificables, resultados concretos, referencias, reputación profesional, pensamiento crítico y desempeño durante una entrevista.
Para Recursos Humanos, por tanto, quizá la pregunta ya no deba ser simplemente si un candidato utilizó IA para elaborar su CV, sino cómo la utilizó y hasta dónde llegó su intervención.
La inteligencia artificial probablemente no vaya a matar al currículum. Pero sí puede terminar con algo que durante mucho tiempo dimos por sentado: que el currículum era una representación suficientemente fiel de la persona que lo había escrito.
Radar Laboral
Foto: WWWhat’s New

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