RADAR LABORAL | Septiembre 2026
México sigue creciendo, pero cada vez más despacio. La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI retrata un país que envejece y cuyos hogares tienen cada vez menos integrantes. Una transformación demográfica que inevitablemente terminará impactando al mercado laboral.
En 2025 México alcanzó 130.9 millones de habitantes, pero entre 2020 y 2025 la población creció a una tasa promedio anual de apenas 0.7 %, frente al 1 % registrado entre 2015 y 2020. Además, la edad mediana pasó de 29 a 32 años en sólo cinco años.
Los hogares también se “achican”. Aunque el número de viviendas particulares habitadas aumentó de 35.2 a 39.7 millones, el promedio de ocupantes por vivienda disminuyó de 3.6 a 3.3 personas. A ello se suma otro cambio demográfico: el promedio de hijos nacidos vivos de las mujeres de 12 años y más pasó de 2.1 a 1.9. Este último dato es un promedio estadístico acumulado y no equivale a la tasa de fecundidad ni significa que una mujer mexicana tenga literalmente 1.9 hijos.
La fotografía laboral también deja datos para reflexionar. Sólo 55 de cada 100 personas de 12 años y más participaban en la actividad económica, pero con una enorme brecha: 70.6 % de los hombres frente a sólo 41 % de las mujeres. Y entre la población asalariada, apenas 66.8 % contaba con al menos una prestación laboral. EIC2025-def_CP.pdf
En plena discusión sobre la reducción de la jornada laboral, INEGI aporta otro dato interesante: 52.5 % de la población ocupada trabajaba entre 40 y 48 horas semanales. No significa que todos ellos laboren actualmente 48 horas, pero muestra la dimensión del segmento ubicado precisamente en ese rango de jornada. EIC2025-def_CP.pdf
Y aparece otra transformación silenciosa: los hogares donde al menos una persona recibe ingresos monetarios distintos al trabajo pasaron de 38.5 % en 2020 a 50.1 % en 2025. Los hogares con ingresos por jubilación o pensión aumentaron de 13 a 16.6 %. EIC2025-def_CP.pdf
La Encuesta Intercensal deja así una señal que va mucho más allá de la demografía: México crece más lentamente, envejece y sus hogares tienen menos integrantes.
Durante décadas hablamos del bono demográfico mexicano. Los nuevos datos obligan a empezar a formular otra pregunta: ¿cómo será nuestro mercado laboral cuando entren proporcionalmente menos jóvenes, vivamos más años y aumente el peso de las pensiones y de una población de mayor edad?
El bono demográfico no desaparece de un día para otro, pero la fotografía del INEGI advierte que tampoco es eterno.
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Foto: Gaceta UNAM

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