
Las fallas estructurales del sistema laboral en México permanecen sin cambio estos 6 años. La tasa de participación laboral se mantiene igual; la exclusión de mujeres y jóvenes no ha cambiado; más de la mitad de las personas que trabajan carecen de salario suficiente para superar el umbral de pobreza; y la mitad tiene trabajos sin acceso a servicios de salud.
La raíz principal de la pobreza se mantiene sin cambio: el trabajo sigue siendo fábrica de pobreza para millones de personas.
El incremento al salario mínimo ha mejorado el ingreso laboral pero no ha sido suficiente, incluso entre quienes tienen trabajos formales en el sector privado, más de la tercera parte carecen de salario suficiente para superar el umbral de pobreza salarial y más de la mitad ganan menos del monto referencia del salario digno: menos de 12,500 al mes.
A nivel internacional, México está muy abajo en la “tabla” de comparación (“benchmarking”) de indicadores laborales. Nuestro país queda siempre por debajo de nuestros pares en la OCDE y muchas veces por debajo de las economías de América Latina y El Caribe, incluso las que tienen menor tamaño, dinamismo comercial y competitividad económica que la nuestra.
Este balance busca afinar la mirada y cambiar la narrativa sobre el mundo del trabajo.

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