Verónica Gascón
Las revisiones anuales del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) significarán una mayor presión para el Gobierno mexicano y las empresas nacionales por la posible presentación de nuevas quejas laborales.
Oscar de la Vega, abogado laboral del despacho De la Vega & Martínez, comentó que se está ampliando el campo de acción del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida, ya que en un principio se aplicaba en sectores denominados prioritarios, pero también se han presentado casos de quejas en otros ámbitos, como el de servicios.
Además, se está impulsando que no solo se vigilen la libertad de asociación y la negociación colectiva, sino también otros temas, como la discriminación en algunas empresas.
Ante este panorama, el Gobierno mexicano tendrá que fortalecer las inspecciones de trabajo y las empresas deberán reforzar sus controles de cumplimiento laboral para evitar ser objeto de un Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida.
“La revisión del T-MEC probablemente mantendrá al capítulo laboral y al Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida como temas centrales. Para México, ello implica una mayor presión para acreditar el cumplimiento efectivo de la libertad sindical, la negociación colectiva auténtica, la legitimación de contratos colectivos y la neutralidad patronal en los procesos sindicales”, señaló el abogado.
Anticipó que podría surgir la exigencia de una responsabilidad solidaria en el cumplimiento de las normas laborales que involucre no solo a una empresa, sino también a sus proveedores.
“Algo que no ha surgido con mucha claridad, pero que seguramente ocurrirá, es la responsabilidad solidaria respecto al cumplimiento de las normas laborales en materia de libertad de asociación y negociación colectiva para proveedores y cadenas de suministro. Esto implica un reto para las empresas y requiere que las áreas legales, de Recursos Humanos y de comercio exterior trabajen de manera coordinada”, afirmó.
Recalcó que las empresas con operaciones vinculadas al comercio de América del Norte deberán reforzar sus controles de cumplimiento laboral, revisar sus relaciones sindicales, documentar los procesos de negociación colectiva y atender con mayor rapidez las quejas o los indicios de denegación de derechos.
De la Vega añadió que el riesgo no es solo laboral, sino también comercial, pues una controversia puede derivar en medidas que afecten las exportaciones o las cadenas de suministro.
El experto del despacho De la Vega & Martínez consideró que, durante la revisión del T-MEC, el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida también podría ampliarse a otros temas, como la discriminación en los centros de trabajo, y no solo aplicarse a casos relacionados con la libertad de asociación y la negociación colectiva.

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