Decenas de trabajadores de un centro de tratamiento del virus del ébola en el noreste de la República Democrática del Congo iniciaron el lunes una huelga por el impago de salarios y bonificaciones, lo que supone un nuevo desafío para el brote de ébola de más rápido crecimiento jamás registrado en el continente.
Desde mayo, el Congo combate un brote de una variante del ébola para la que no existe un tratamiento ni una vacuna aprobados. La semana pasada, el ministro de Sanidad congoleño, Roger Kamba, anunció que el virus se había extendido a otras dos provincias.
El ministro de Sanidad congoleño, Roger Kamba, achaca los impagos a una confusión administrativa
Entre los huelguistas del Hospital General de Rwampara, en la provincia de Ituri —epicentro del brote—, hay epidemiólogos, investigadores de casos, conductores y sepultureros que aseguran no haber recibido el pago por parte de las autoridades congoleñas. Los manifestantes cerraron el hospital, bloquearon la carretera de acceso e incluso quemaron un neumático frente al centro.
“No entendemos cómo es posible llevar dos meses sin cobrar”, declaró a Associated Press Bahati Claude, trabajador sanitario del hospital. “No queremos abandonar nuestro trabajo”. Este centro de tratamiento es distinto del otro hospital de Ituri donde, a principios de este mes, comenzó un ensayo clínico de dos tratamientos considerados especialmente necesarios.
Durante una visita a Ituri la semana pasada, el ministro de Sanidad explicó que el Gobierno está verificando la lista del personal implicado en la lucha contra el brote, ya que se habían añadido a las nóminas nombres de personas ajenas al operativo.
Foto: LA Times

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